Imitacion uno de 50

Tipos de imitación

ResumenLas investigaciones han descubierto que la imitación de los niños en edad preescolar muestra un sesgo hacia el grupo y está guiada por la eficacia de la conducta. Sin embargo, se sabe poco sobre si la sensibilidad de los niños a la eficacia del comportamiento afecta a su imitación dentro del grupo. Este estudio tenía como objetivo investigar la tendencia a la imitación de los niños en edad preescolar cuando la preferencia de grupo y la eficacia de la conducta están en conflicto. Los participantes eran preescolares de 4 años (N = 72) y 6 años (N = 72) en China. Observaron a dos demostradores (uno del grupo interno y otro del grupo externo) pulsando dos botones diferentes, respectivamente, para encender una caja de música, y luego se les pidió que lo intentaran ellos mismos. En la condición experimental, el demostrador del grupo externo siempre tenía éxito, mientras que el demostrador del grupo interno fallaba la mitad de las veces. Los resultados mostraron que más niños de 6 años imitaban los comportamientos menos eficaces del demostrador del grupo interno, mientras que los niños de 4 años no mostraban esa inclinación. Dos condiciones de control confirmaron que los niños elegían imitar a los miembros del grupo interno en lugar de los del grupo externo (Control 1: tanto los demostradores del grupo interno como los del grupo externo tuvieron éxito las cuatro veces), y podían imitar según la eficacia (Control 2: dos demostradores del grupo interno tuvieron éxito dos y cuatro veces, respectivamente). Estos resultados indicaron que los niños de 6 años siguieron fielmente el comportamiento modelado del grupo interno, independientemente de la eficacia del comportamiento. Los resultados se discuten a través de la función social del aprendizaje imitativo dentro del grupo.

Imitación cultural

Los niños aprenden sobre el mundo social y físico observando los actos de otras personas. Este experimento pone a prueba el aprendizaje de una regla por parte de niños chinos y estadounidenses. Por razones teóricas, elegimos la regla de clasificar los objetos por su peso. Los niños, de 4 años, vieron cómo un adulto levantaba cuatro objetos visualmente idénticos y los clasificaba en dos recipientes basándose en una propiedad invisible: el peso del objeto. Los niños que vieron este comportamiento de categorización fueron más propensos a clasificar esos objetos por su peso que los niños que vieron acciones de control utilizando los mismos objetos y los mismos recipientes. Y lo que es más importante, los niños también generalizaron a un nuevo conjunto de objetos sin ninguna otra demostración, lo que sugiere un aprendizaje de reglas. También informamos de que la imitación de alta fidelidad de los actos de “levantamiento” del adulto puede dar a los niños una experiencia crucial con el peso de los objetos, que luego podría utilizarse para inferir la regla más abstracta. La conexión de la percepción, la acción y la cognición se encontró en niños de ambas culturas, lo que lleva a amplias implicaciones sobre cómo la imitación de los actos de los adultos funciona como palanca en el desarrollo cognitivo.

Etapas de la imitación

Esta opacidad plantea un reto formidable para el aprendizaje causal de los niños, que requiere una catálisis social para superarlo (1, 2, 26, 27). Nuestra hipótesis es que cuando los niños observan a un adulto manipulando un objeto nuevo, pueden codificar automáticamente (y potencialmente de forma errónea) todas las acciones intencionadas del adulto como causalmente necesarias. En otras palabras, pueden tratar implícitamente las acciones del adulto como indicadores altamente fiables del “funcionamiento interno” del objeto o de la estructura causal, revisando en consecuencia sus creencias causales sobre el objeto. Como adultos, reconocemos esta estrategia de aprendizaje como algo que a menudo invocamos deliberadamente. Cuando nos enfrentamos a un dispositivo causalmente opaco cuyas funciones no son obvias, a menudo utilizamos las manipulaciones intencionales de otros para inferir operaciones causalmente importantes. Nuestra propuesta es que los niños hacen prácticamente lo mismo, pero que lo hacen de forma más automática. Tratan las acciones intencionadas que los adultos dirigen hacia objetos nuevos como una fuente de información causal privilegiada, codificando automáticamente esas acciones

Ejemplos de psicología de la imitación

Vivimos en un mundo empresarial que rinde cada vez más culto al gran dios tribal de la innovación, aclamándolo líricamente no sólo como una condición deseada, sino necesaria, para la supervivencia y el crecimiento de una empresa. Esta confianza tan agitada en la eficacia liberadora de la innovación se ha convertido en algunos lugares en un artículo de fe casi tan fuerte como la fe consumidora de los indios Natchez en la deidad del sol. El hombre crea dioses según sus necesidades. Es significativo que el nuevo semidiós del hombre de negocios y el dios más venerable e histórico de los natchez hagan idénticas promesas. Ambos prometen renovación y vida.
Sin embargo, antes de que todas nuestras energías e imaginaciones en materia de I+D se dirijan de forma demasiado unilateral a la creación de innovaciones, conviene examinar los hechos de la vida comercial. ¿Es la innovación tan prometedora? ¿Es tan profundamente liberadora? Y lo que es más importante, ¿cómo se compara una política de innovación con aspiraciones más modestas?
A pesar de la extraordinaria avalancha de productos total o parcialmente nuevos y de nuevas formas de hacer las cosas a la que asistimos hoy en día, el mayor flujo de novedades no es, con mucho, la innovación. Es más bien una imitación. Creo que una simple mirada a nuestro alrededor nos mostrará rápidamente que la imitación no sólo es más abundante que la innovación, sino que en realidad es un camino mucho más frecuente para el crecimiento y los beneficios de las empresas. IBM se introdujo en el mundo de los ordenadores como imitador; Texas Instruments, en el de los transistores como imitador; Holiday Inns, en el de los moteles como imitador; RCA, en el de la televisión como imitador; Lytton, en el de las cajas de ahorro y los préstamos como imitador; y Playboy, en sus dos principales campos (el editorial y el del entretenimiento) como imitador. Además, aunque a menor escala, vemos cada día que las marcas privadas son estrictamente imitadoras, al igual que la mayoría de los juguetes y las nuevas marcas de alimentos envasados. De hecho, la imitación es endémica. La innovación es escasa.

Manuela Toribio

Bienvenido a mi blog, soy Manuela Toribio y escribo sobre diversos temas de actualidad.

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