Palau baro de quadras

Palau baro de quadras

Ventanas de la casa milà

En el siglo XIX, Barcelona aún sufría las consecuencias de la Guerra de Sucesión, la más evidente de las cuales era el mantenimiento de las murallas que rodeaban la ciudad e impedían su crecimiento, confinando la ciudad en el actual distrito de Ciutat Vella.
Fuera de las murallas, los terrenos que se extendían estaban en manos de los militares, donde hasta ese momento estaba prohibido construir. Más allá de estos terrenos aparecieron pequeñas poblaciones independientes que se convirtieron en centros de estos primeros asentamientos de la industria.
De hecho, la transformación de la ciudad se traduciría también en la celebración de la Exposición Universal de 1888, que tendría importantes consecuencias en el ámbito urbano, cultural y arquitectónico. La nueva burguesía tenía inquietudes, un nuevo sentimiento nacional y la necesidad de hacer valer su estatus social. La Exposición Universal era un escaparate internacional y por ello la sociedad barcelonesa quería proyectar una Barcelona moderna y urbanita. La pérdida de las colonias españolas en 1898 hizo que muchos catalanes que hacían negocios en América volvieran a Barcelona, más ricos y con nuevas ideas. Por tanto, un cúmulo de situaciones generó la nueva Barcelona.

Casa de les punxes

El edificio tiene una entrada caracterizada por una elaborada decoración de la escalera, una cristalería en el tragaluz y un pavimento de mosaico romano. Su posición central constituye el eje en torno al cual giran la escalera y la distribución de la primera planta. Las rejas de hierro de las puertas de la planta baja, que dan a la avenida Diagonal y a la calle Rosselló, fueron forjadas por el maestro herrero Manuel Ballarín i Lancuentra.
Los grandes salones que dan a la Diagonal son los espacios más públicos del edificio y están destinados a recibir visitas. Presentan arcos de piedra de estilo morisco con coloridos motivos florales de cerámica y elementos escultóricos góticos.
Los espacios que dan a la calle Rosselló fueron concebidos para el uso familiar, con relieves florales más detallados en las paredes. Unas atrevidas columnas jónicas recubiertas de motivos florales y vegetales, de estilo Arts and Crafts inglés, se sitúan frente a la chimenea, símbolo de la vida doméstica[4].
Actualmente alberga la sede del Instituto Ramon Llull, un consorcio público formado por la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de las Islas Baleares y el Ayuntamiento de Barcelona, cuya misión es la promoción de la lengua y la cultura catalanas en el exterior[6].

Chimeneas de gaudí

El edificio tiene una entrada caracterizada por una elaborada decoración de la escalera, una cristalería en el lucernario y un pavimento de mosaico romano. Su posición central constituye el eje en torno al cual giran la escalera y la distribución de la primera planta. Las rejas de hierro de las puertas de la planta baja, que dan a la avenida Diagonal y a la calle Rosselló, fueron forjadas por el maestro herrero Manuel Ballarín i Lancuentra.
Los grandes salones que dan a la Diagonal son los espacios más públicos del edificio y están destinados a recibir visitas. Presentan arcos de piedra de estilo morisco con coloridos motivos florales de cerámica y elementos escultóricos góticos.
Los espacios que dan a la calle Rosselló fueron concebidos para el uso familiar, con relieves florales más detallados en las paredes. Unas atrevidas columnas jónicas recubiertas de motivos florales y vegetales, de estilo Arts and Crafts inglés, se sitúan frente a la chimenea, símbolo de la vida doméstica[4].
Actualmente alberga la sede del Instituto Ramon Llull, un consorcio público formado por la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de las Islas Baleares y el Ayuntamiento de Barcelona, cuya misión es la promoción de la lengua y la cultura catalanas en el exterior[6].

Arquitectura de la casa milà

El edificio tiene una entrada caracterizada por una elaborada decoración de la escalera, una cristalería en el tragaluz y un pavimento de mosaico romano. Su posición central constituye el eje en torno al cual giran la escalera y la distribución de la primera planta. Las rejas de hierro de las puertas de la planta baja, que dan a la avenida Diagonal y a la calle Rosselló, fueron forjadas por el maestro herrero Manuel Ballarín i Lancuentra.
Los grandes salones que dan a la Diagonal son los espacios más públicos del edificio y están destinados a recibir visitas. Presentan arcos de piedra de estilo morisco con coloridos motivos florales de cerámica y elementos escultóricos góticos.
Los espacios que dan a la calle Rosselló fueron concebidos para el uso familiar, con relieves florales más detallados en las paredes. Unas atrevidas columnas jónicas recubiertas de motivos florales y vegetales, de estilo Arts and Crafts inglés, se sitúan frente a la chimenea, símbolo de la vida doméstica[4].
Actualmente alberga la sede del Instituto Ramon Llull, un consorcio público formado por la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de las Islas Baleares y el Ayuntamiento de Barcelona, cuya misión es la promoción de la lengua y la cultura catalanas en el exterior[6].

Manuela Toribio

Bienvenido a mi blog, soy Manuela Toribio y escribo sobre diversos temas de actualidad.

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